Cuadros que representan tu empacho navideño

Si aún te queda hueco, devorarás estas obras de arte

Detalle de Las tentaciones de San Antonio, de Joos Van Craesbeeck
Detalle de Las tentaciones de San Antonio, de Joos Van Craesbeeck

Hace varias semanas que los turrones, los polvorones y el resto de dulces típicos navideños llegaron a nuestros supermercados. A ellos se suman ahora el marisco, la carne asada y el típico roscón de reyes cubierto de fruta escarchada, esa que despierta sentimientos encontrados y provoca un debate sobre su extinción cada año. La pandemia por el coronavirus nos obliga a disfrutar las Navidades de una manera diferente. Pero si algo tienen estas fechas que no cambiará nunca son las cantidades ingentes de comida que nos metemos en el cuerpo. Este es el motivo por el que hoy te traemos una selección de obras que pueden hacerte sentir identificado con las comidas copiosas de estos días.

Cena de Acción de Gracias (Freedom from want), de Norman Rockwell

En enero de 1941, Frankie Delano Roosevelt pronunciaba su famoso discurso de las cuatro libertades, en el que mencionaba las libertades humanas fundamentales para toda nación democrática: la libertad de expresión, la libertad de culto, la libertad de vivir sin penuria y la libertad de vivir sin miedo. Sus palabras calaron profundo en el pintor estadounidense Norman Rockwell, que tradujo estas libertades en cuatro ilustraciones para el Saturday Evening Post. Su buena acogida despertó el interés del Gobierno, que difundió masivamente carteles con las obras a modo de propaganda, convirtiéndolas en unas de las más reproducidas de la historia.

Freedom from want (1943), de Norman Rockwell, en el Museo Norman Rockwell de Stockbridge, Massachusetts, Estados Unidos

Hoy, aquellas ilustraciones de Rockwell son un auténtico símbolo estadounidense. Tal vez la más conocida sea Freedom from want [Libertad de vivir sin penuria], a la que la mayoría se refiere como "La Cena de Acción de Gracias", una composición homenajeada hasta la saciedad, como en este simpático guiño que aparece en la película Lilo y Stitch. Esta obra emula el momento previo a una cena familiar, que nada tiene que envidiar a la que vivimos cada año en Nochebuena.

El guiño en Lilo y Stitch al cuadro de Rockwell

Mesa de los pecados capitales, de El Bosco

Entre los tesoros que guarda el Museo del Prado, se encuentra el tablero de una mesa, una de las obras más curiosas de las atribuidas al pintor holandés El Bosco. Su superficie se encuentra decorada por varias pinturas que representan los siete pecados capitales a través de escenas cotidianas. Se encuentran protagonizadas por personas de distintas clases sociales, y con ellas el autor pretendía transmitir una lección moral.

Mesa de los pecados capitales (siglo XVI), de El Bosco, en el Museo del Prado (Madrid)

Hemos elegido esta obra por su representación del pecado de la gula, protagonizado por una familia en plena comida copiosa. Sus personajes, entrados en carnes, comen y beben sin pausa, cumpliendo uno de los tópicos generales de las comidas familiares en Navidad.

Detalle de la Mesa de los pecados capitales, de El Bosco, dedicado a la gula

Retrato vegetal de Rodolfo II en traje de Vertumno, de Giuseppe Arcimboldo

¿Alguna vez has oído la frase "eres lo que comes"? Pues esta obra de Giuseppe Arcimboldo, posiblemente su cuadro más conocido, bien podría ser la apariencia de un vegano después de sus correspondientes atracones navideños. Se trata de una representación de Rodolfo II, soberano del Sacro Imperio, al que coloca en el papel de Vertumno, la divinidad romana (de origen etrusco) sinónimo de la abundancia, la transformación y maduración de los frutos y vegetales con el cambio de las estaciones. Esta obra, pintada hacia 1590, supone la culminación de las famosas "cabezas compuestas" que lanzaron a Arcimboldo al estrellato, retratos en los que el rostro y las verduras, flores y frutas se desdibujan y unifican. Un concepto sumamente original en el que los elementos, representados con sumo verismo, casi parecen adelantarse a las ideas de la corriente surrealista.

Retrato de Rodolfo II en traje de Vertumno (hacia 1590), de Giuseppe Arcimboldo, en Skokloster Castle (Suecia)

El sileno ebrio, de José de Ribera

Si eres incapaz de resistirte, los banquetes navideños pueden llevarte a coger unos cuantos kilos de más. De manera visible o no, todos nos hemos sentido igual de hinchados y/o fuera de nosotros que este Sileno ebrio pintado por el artista barroco José de Ribera hacia 1620. Una escena mitológica tratada desde el naturalismo extremo y de tintes burlescos, hecho sin demasiados precedentes.

Sileno es un dios griego seguidor de Baco que se conoce por su enorme sabiduría y su gusto por la bebida. Ribera lo inmortaliza con sus atributos más característicos, incluida su forma física, en una escena que debió ganar fama con relativa rapidez, pues el propio artista la trasladó (con ligeros cambios) al grabado. La inclusión de un burro, asociado comúnmente al propio Sileno, ha sido interpretado por algunos expertos como la representación de un pasaje mitológico muy concreto: el intento de cortejo de Príapo, dios de la fertilidad, a la ninfa Lotis, en una de las famosas fiestas báquicas.

Sileno ebrio (1626), de José de Ribera, en el Museo de Capodimonte, Nápoles (Italia)

Fernando Botero

Guste más o menos, hay que reconocer que si algo tiene la obra de Fernando Botero es un estilo inconfundible, que lo convierte prácticamente en icónico. Independientemente de su formato, las pinturas y esculturas hechas por este artista colombiano tienden a identificarse por el protagonismo de personas subidas de peso, aunque el artista rechaza constantemente esta clasificación. "No he pintado una persona gorda en mi vida", asegura el propio Botero en esta entrevista. En cambio, dice sentirse atraído por la plasmación del volumen y la monumentalidad del mundo que le rodea, tanto en sus personajes como en los escenarios en los que se encuentran. Sea como sea, las proporciones de sus figuras bien podrían recordarnos a nuestro sentimiento de empacho después de un banquete navideño . Si quieres juzgar por ti mismo conociendo de cerca la trayectoria de este artista y te encuentras en Madrid, te recomendamos que visites la gran retrospectiva que expone CentroCentro hasta principios de febrero.

Un visitante observa un cuadro de Fernando Botero en el Museo Botero de Bogotá, en una imagen tomada en 2017. Thierry Falise (LightRocket via Getty Images)

La tentaciones de San Antonio, de Joos van Craesbeeck

Llegando el fin de la Navidad, los manjares que antes nos emocionaban parecen convertirse en un "comer por comer". En este sentido, podemos llegar a identificarnos con esta escena retratada por el artista flamenco Joos van Craesbeeck, en la que una cabeza de grandes proporciones se traga toda clase de objetos y seres oníricos.

Se trata de su propia interpretación de las tentaciones de San Antonio, un tema ampliamente representado a lo largo de la historia del arte que cuenta la historia de un primitivo monje cristiano recluido en el desierto. La escena, pintada a mediados del siglo XVII, es de una modernidad pasmosa, adelantándose a conceptos modernos propios de la corriente surrealista. El protagonista de la pintura, San Antonio, aparece relegado a un segundo plano, en la parte derecha de la obra, intentando ignorar la aterradora escena que lo inunda todo.

Las tentaciones de San Antonio (1650), de Joos Van Craesbeeck, en el Staatliche Kunsthalle de Karlsruhe (Alemania)